6/10/2006

Juega, juega, que algo queda

Un interesante artículo sobre juegos explícitamente desarrollados para mejorar y acrecentar la "salud cerebral", y dirigidos por expertos neurocientíficos, terapeutas visuales, etc. El concepto de "edad cerebral" es muy interesante, aunque sea sólo para referirse a elementos puramente objetivos como capacidad aritmética, habilidades de dibujo, y demás.

Hay una entrevista con el autor de Brain Training, el Dr. Kawashima, donde confirma que "We have used near infra-red spectroscopy during developing these games. And we confirmed that the prefrontal cortex of the bilateral hemispheres is strongly activated during playing each game."

Actualización (11/06): acabo de ver un anuncio del Brain Training de Nintendo en la tele. Parece que los "no-gamers" tienen cada vez más aceptación... ¿será momento de volver a los videojuegos? :)

6/09/2006

La triple razón del viaje a San Francisco




El viaje a San Francisco es importante por tres razones. La primera y fundamental es por mi participación en el congreso DEECS, en el que presentaré dos trabajos realizados en mi empresa, una liderada por Juan y otra por mí. En ambos casos son empujones importantes en nuestro objetivo de terminar nuestras tesis doctorales.
La segunda razón es la de visitar la recientemente abierta oficina en los USA, en Palo Alto. Aparte de la gran carga de trabajo que seguramente tendré, me interesa conocer el estilo de trabajo de esta oficina y del Silicon Valley (aunque soy consciente de que no estaré el tiempo suficiente para ello).
La tercera, volver a encontrarme con dos amigos que hace 10 añitos que no veo. Al igual que el viaje a Estocolmo sirvió para volver a encontrarme con amigos de esa época. Fueron muy buenos tiempos (pero no acepto comentarios en contra de mi camiseta!!!! :) ).

Hace ya bastantes años, creo que en el 99 o 2000, un profesor que conocí allí me pidió que escribiese sobre esa estancia, para una "newsletter" de la universidad en cuestión. Esto es lo que me salió:

Cuando la Felicidad se ve en una foto

Han pasado ya demasiados años y demasiados kilómetros como para pensar que fue un viaje más. Me imagino que la vida está llena de posibilidades, unas buenas, otras malas, unas sorprendentes, otras puramentes anecdóticas... esos mundos paralelos que se citan en las novelas de ciencia-ficción; de todas ellas, algunas ocurren en el que nos ha tocado compartir y, de este minúsculo número que nuestro pequeño confinamiento físico y temporal nos permite experimentar, algunos nos marcan, nos acompañan a partir de ese momento. Lo que aquí narro es una de esas pequeñas historias, como si de una película se tratase: corría el año 1996. Terminaba mi carrera en España, y necesitaba alejarme de muchas cosas... soy así de cobarde, así que me regalé un viaje a Baltimore, Maryland durante seis semanas, para realizar una "summer session". Quería unas vacaciones activas, nada de cursos de inglés que me dejaran vacío... cómo lo llaman... ah, sí, una "inmersión cultural". El curso era lo de menos, era una excusa.
Mi morada se encontraba en el campus, compartiendo apartamento con otras tres personas: Chris, que hacía summer sessions, como yo; Martin, que estaba realizando un experimento de investigación, y Phil, con una beca de trabajo cerca de allí... cuatro tíos muy diferentes, con distintos puntos de vista, pasado, futuro, pero con el mismo presente.
Hay más protagonistas, en este caso femeninas: Yi, también con una beca, y Shiho, en un curso de inglés. Sin darme cuenta, toda esta gente se iba metiendo en mi vida. Poco a poco, íbamos quedando por las tardes, saliendo los fines de semana, haciendo fiestas, viajando (Baltimore, Washington, New York, ...), hablando, abriendo nuestras almas, contándonos sentimientos que no habían tenido voz hasta ese momento.

La clase por la cuál había ido me quitaba muy poco tiempo, así que "me busqué la vida" para realizar alguna otra actividad; en seis semanas no hay mucho tiempo, y yo era nuevo allí: ¿quién iba a confiar en mí? No podía meterme en un proyecto de tres, cuatro, seis meses, seguro que en la mayoría de los sitios me hubieran dicho que si lo que quería era aprovechar mi tiempo, que alquilara un coche y viajara. Buen consejo, sin duda, pero mi bolsillo no estaba tan de acuerdo. Al fin y al cabo, quería un poco de actividad mental. Me costó un poco, pero mereció la pena: un profesor del departamento de lengua hispana me permitió ayudarle en un proyecto que me permitió conocer un poquito la realidad hispana en Norteamérica; en España sólo llegan las noticias más radicales, para bien o para mal, y se pierde el fondo original. A través de este proyecto, y a pesar de las escasas semanas, tuve tiempo de metérmelo muy dentro, y quedármelo para siempre.

Las semanas fueron pasando. En una de ellas conocí a un paisano, que estaba estudiando allí un Master. Fue debido a que yo llevaba una camiseta de mi universidad allá en España una tarde que me acerqué al gimnasio. Esas casualidades de las que escribía al principio. Debido a su ilusión por estudiar allí, por las cosas que me contó, estuve a punto de hacer el doctorado en los Estados Unidos. Hay veces que todavía me lo planteo...

Pero, a estas alturas, os estaréis preguntando que de qué va esto, que dónde está la anécdota, el punto, el noúmeno. Pero es que esta no es una historia convencional, pues, aunque tiene comienzo y desarrollo, el final está aún por escribir. Yo me fui a las seis semanas, cuando concluyó mi curso, y no he vuelto a América desde entonces. Pero existen dos cosas que nos han permitido a TODOS seguir en contacto: una es el correo electrónico; estoy seguro de que sin esta herramienta, no estaríais leyendo estas reflexiones. Segundo, y más importante, la ilusión que seguimos poniendo todos y cada uno de nosotros en mantener estas relaciones. La amistad es un puente que se tiende entre dos personas, pero en este caso, lo bañan las olas de ese verano, que no permite que se desgaste; los correos que nos mandamos siguen teniendo esa magia que se podía oler en aquellas semanas que estuve en Maryland. Mi novia me dijo el otro día que en todas las fotos de aquella experiencia tengo una sonrisa que no se ha vuelto a repetir, una de total felicidad. Yo no creo que sea cierto, he de agradecer que he tenido muchas oportunidades de ser feliz desde entonces, pero algo de especial hubo de tener cuando no hemos dejado de mantener el contacto, cuando Martin y su novia han venido a mi casa, y mi novia y yo a la suya, al verano siguiente. Cuando, cada vez que pasa por Madrid, el "paisano" y yo hacemos por vernos, cuando estoy haciendo planes para ir a California, con la única intención de visitar a Yi y a Phil.... cuando, años después, ese profesor que me dio una oportunidad, al escuchar mi historia, me ha pedido que os la cuente...

Uno siempre está buscando el sentido de la vida, preguntas sin respuesta, como "quiénes somos", "hacia dónde vamos", "de dónde venimos". Yo sigo sin haberlas encontrado, ni lo haré, pero sé que esas seis semanas estuve muy cerca de ello. Ah, y por si sirve para darse cuenta de lo mucho que tenemos que aprender, se me olvidaba decir que Chris es afroamericano, Martin es sueco, Shiho es japonesa, Yi es china, Phil es californiano, de ascendencia china, y yo español... y llegó un momento en que no nos dábamos cuenta, éramos personas disfrutando de la oportunidad que un lugar, un momento, y un encuentro, se nos dio.

Gracias, Alan, por esta oportunidad.

6/08/2006

¿Tecnólogo/teórico horizontal o experto vertical?

Como cada vez que trabajo en un proyecto multidisciplinar, me encuentro con tres perfiles básicos diferentes con respecto a los profesionales que participan. El primero es el "experto en el campo", teórico con gran experiencia, que tiene la posición idónea para el proyecto en el que se encuentra. Puede ser "inteligencia civil", o "contaminación en el agua" o alguna otra cosa.
El segundo es el técnico cuyo producto o solución se utiliza mucho en un área concreta. Sin ser experto, le permite participar activamente en la conversación.
El tercero (¿quién será :) ?) es el "socio tecnológico horizontal". Su solución es útil en el contexto del proyecto, pero el proveedor no es experto en el área teórica. Lo primero que ha de hacer es entender exactamente de qué va el proyecto (entender el "Business Model"), hablar con toda la gente que sea posible y ver "de qué va esto", y pensar cómo su piececita del puzzle encaja con el resto. No estoy descubriendo nada, esto es de tercero de carrera, pero es importante tenerlo siempre en cuenta.

Mi trabajo pertenece casi siempre en este último ámbito. Por una parte, uno se encuentra incómodo cuando cuesta entender tanto nuevo concepto que llega de parte de todos los que tienes alrededor.

Sin embargo, al cabo de unas horas (generalmente tras el primer café o el primer almuerzo), y tras charlar con la gente, las cosas cambian. Generalmente se respeta tu trabajo, al igual que tú respetas el de los demás, y al fin y al cabo, los conceptos básicos se entienden tras un rato.

Eso sí, tras dos días de reunión, se sale con un dolor de cabeza considerable :)

Trabajando en un palacio con expertos en inteligencia


Aunque apartado de Estocolmo, una vez has llegado allí, Rosersberg es un sitio muy adecuado para trabajar. En medio de la naturaleza, con salas de reuniones en lo que anteriormente era la antesala de un palacio real... y con expertos en el campo de la fusión de información, como Per Svensson (que por cierto, fue quien nos recomendó para participar en la propuesta, gracias!!!).
El papel de la integración de datos en un proyecto tan ambicioso es importante pero difuso, pues queda entre la obtención homogénea de datos y el tratamiento estadístico o bayesiano de esa información. Cómo la combinación de datos puede ayudar al modelado de información, todavía no lo sé, pero merece la pena seguirlo atentamente y aportar nuestro granito de arena.

6/07/2006

Meditando en un alojamiento civil-militar de Estocolmo

Ya he empezado mi “mes viajero”. A punto de pasar mi segunda noche en Estocolmo, en mi primera noche en un alojamiento un tanto particular que espero comprender mejor mañana (por ahora sólo llego a entender que me encuentro en un complejo relacionado con la defensa tanto civil como militar, a las afueras de Estocolmo; que ha costado un rato llegar aquí; y que el edificio donde me encuentro parece un alojamiento militar rehabilitado para civiles que participan en reuniones), me apetece alejarme un poco de temas técnicos y neurológicos (que ya habrá tiempo), y asombrarme de cómo momentos específicos marcan una vida. Este es un año de reencuentros, aunque ya en septiembre del año pasado comenzó. Desde ese mes hasta dentro de unas semanas, habré vuelto a ver gente que hacía 5, 8 o 10 años que no disfrutaba. Todos relacionados con un período concreto de mi vida, de tan sólo 6 semanas, que sin duda marcó, marca y marcará mi vida. Aparte del resto de experiencias que implica el viajar y conocer gente nueva, ambientes nuevos, etc., creo que muchas vidas (las que quedan entre las que no merecen ser vividas y las que disfrutan cada segundo) se basan en una serie de momentos muy concretos, diferentes para cada uno, que suponen los cruces críticos hacia los que se dirige su camino. En mi caso, ese viaje es uno de ellos, y de los más importantes (como algún otro cuatro años y seis años antes, por ejemplo, u otro 5 años después).

P.D. Aunque nunca lo leerán:Jag har ett möte med Martin, Carro, Elvira och Morris