11/08/2007

Más comentarios sobre las tesis doctorales, ocho meses después

Una conversación con un amigo y ex-compañero de batallas, me llevó otra vez a pensar en las razones que llevan a alguien a empezar (y acabar) un doctorado. En un post anterior, ya comenté los puntos que para mí han sido fundamentales en mi propia experiencia. Ahora encuentro otro artículo que discute los aspectos fundamentales a la hora de PLANTEARSE un doctorado. Son mucho más adecuados que los míos en este aspecto, pues mi "background", como dicen por aquí, no es nada estándar. Ni empecé la tesis pensando en un futuro académico (toda la tesis la he hecho trabajando al mismo tiempo, como todos los doctores que hay en Denodo, presentes y futuros), ni me he planteado una carrera académica (sigo trabajando en empresa aún después de conseguir mi doctorado, y no me planteo un cambio a corto-medio plazo). Tal y como dice el autor en ese artículo, existen excepciones a las reglas, pero es difícil encontrar a un doctor que no quiera carrera académica, y es difícil que un investigador tenga una carrera académica provechosa sin tener un doctorado, aunque existan sin duda.

Me gustó el artículo pues lista aquellas cosas que no tendrían que formar parte de los objetivos a la hora de obtener una tesis. Sólo llevo unos meses en esa situación, pero ya puedo apreciar algunos de los aspectos que comenta:
1. Prestigio. Al trabajar en empresa, el tener un doctorado conlleva un cierto prestigio, ya que no todo el mundo tiene ese título. Pero, aparte de para el ego, mi opinión es que el prestigio como tal no lleva a nada. Por decir que soy "Ph.D." todavía no me han puesto en un mejor asiento en el avión, ni me
2. Respeto. Sí, el ser doctor implica que durante años se ha estado investigando en un tema concreto, y se ha avanzado en su estado del arte. Sin embargo, sólo sirve durante un segundo, el "ah, doctor!". Tras ello, el respeto se gana minuto a minuto, conversación tras conversación.
3. Un fin en sí mismo. No puedo ser objetivo en este punto, pues, para mí, sí fue un fin en sí mismo, después de 10 años detrás de ello. Pero es cierto que hay formas más fáciles de conseguir un diploma que colgar en la pared.
4. Garantía de trabajo. Olvidadlo. En la empresa (y menos en España), el doctorado no ayuda en absoluto (y, de hecho, puede ser bastante contraproducente); en la universidad, lo veo como el mínimo para poder seguir en la lucha. Tras el agujero negro de la tesis, están los post-docs, con las mismas inseguridades e inquietudes, o más incluso.
5. Área de investigación de por vida. Creo que este es un error muy típico en los doctorandos. Pero sólo con echar un vistazo a los temas de investigación de doctores con más de 10 años de experiencia en sus páginas web desechan cualquier tipo de duda. El tema de investigación de la tesis es el comienzo de un camino, nada más. En 1, 2, 5, ó 10 años, nada tendrá que ver. Quizá sí en la investigación básica, y aún así tendría mis dudas.

No se trata de ser pesimista, sino de saber dónde se mete uno. Lo bueno: encontrar un tema realmente interesante, y meterse hasta el fondo, algo que no se suele conseguir en la empresa, donde lo fundamental es resolver el problema cuanto antes (y ahí, la excepción confirma la regla).

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