3/11/2008

Profesionales expatriados: guía de cuidados

Este es un artículo que introduce bien la problemática del "expatriado". Aunque la idea general es que se suele enviar a la persona más preparada para una acción determinada, y que por tanto "no necesita cuidado", en muchos casos no tiene por qué ser así. El expatriado puede ser demasiado joven, o puede no tener claras las metas, o puede que no fuese la primera opción, o, como bien explica el artículo, puede que el entorno no sea el adecuado para esa persona, o para la familia que lleva consigo...

De lo descrito, me quedo con lo siguiente:

1. Objetivos claros del expatriado. Si los objetivos no están claros, la tensión es más que probable que ocurra. Hemos de ser conscientes de que va a haber problemas culturales, de ajuste, y de equipo que no se podrán evitar. Intentemos, por tanto, que lo que sí se puede evitar se arregle antes de coger el avión.

2. Relación constante y adecuada con el gestor local. Vamos, que siga habiendo comunicación con la oficina de la que proviene el expatriado. Algunos perfiles pueden requerirlo más que otros, pero siempre es necesario.

3. Preocupación por el entorno. ¿Está el expatriado a gusto donde está? ¿Y su pareja o niños? O, incluso, ¿su viaje ha provocado algún problema en el hogar del que procede?

Esto es lo que dice el artículo, pero yo añadiría algún punto más, a partir de la experiencia personal que estoy teniendo.

4. Aprovecha a los expatriados para mejorar la comunicación entre oficinas...
Los vínculos son más fuertes con la oficina raíz, por lo que es una buena oportunidad de que gente que no se ha visto nunca, y si es necesario, empiecen a trabajar juntos aprovechando al expatriado.

5. ... pero no lo bases todo en ellos
Es un riesgo crear una cadena de relaciones que pase por los expatriados. Son el eslabón más débil.

6. Que ambas partes valoren en cada momento la utilidad de la tarea. Hay que ser sinceros y entender desde el principio la duración y tareas de la expatriación, pero también cuándo puede o no ser más necesaria, o cuándo las premisas han de cambiar si se quiere conseguir alguno de los objetivos.

7. ¿Y luego qué? Hay expatriaciones que duran meses, y otras que duran años. Pero en un momento dado, acaba. ¿Y luego qué? Obviamente no se puede esperar esa definición al principio, pero tampoco creo que se deba dejar "a la vuelta". Aunque no la he vivido todavía, la vuelta de una expatriación también ha de ser difícil, y llegar sin objetivos claros de trabajo (aparte de cogerse algunas vacaciones :) ), puede complicar aún más la cosa.

8. Con lo difícil que es encontrar profesionales que acepten estos desafíos, otro artículo, esta vez de El País, remarca este problema.


Por suerte, tras leerlo estoy tranquilo de que, en general, y teniendo en cuenta que somos una "startup", las cosas se han hecho bastante bien, aunque también es cierto que quedan cosas por mejorar.

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