8/21/2011

El futuro común de dos profesiones críticas para la cultura y sociedad: una digresión sobre los educadores y los libreros


Permitidme que utilice este post como digresión a medio masticar de un tema al que quiero dedicarle tiempo en los próximos meses. Espero que si os resulta interesante me lo hagáis saber en los comentarios. Este artículo, su contenido y sus errores son solamente míos, pero ha habido algunas personas que me han aportado ideas y reflexiones muy interesantes y que han enriquecido lo que era la versión original. En concreto, Ólga Álvarez y Rafael Jiménez, dos Bibliotecarios (con "B" mayúscula) de la Universidad Nebrija, me han permitido entender mejor tanto la dinámica de la biblioteca actual, como los conflictos existentes. Muchas gracias amigos :)

Por qué
Como muchos sabéis, mi pasado y presente está muy relacionado con la educación. Primero, porque fui al cole :D, y después, porque he impartido e imparto clases, llevado proyectos fin de carrera y, en definitiva, me he involucrado en la vida universitaria tanto de grado como de postgrado. Durante un par de años estuve viviéndolo "a tiempo completo", y pude ver lo maravilloso y también lo menos grato de la educación, no sólo en España, sino, debido a diversas actividades, fuera de nuestras fronteras.

Posteriormente he seguido con atención cómo diversas voces requieren un cambio en el proceso educativo. Desde Sir Ken Robinson, hasta Marc Pransky, pasando por nuevas caras como Jane McGonigal, muchos nos dicen que no podemos seguir educando como se lleva haciendo desde hace un siglo. Y, en los últimos tiempos, estamos viendo diversos "experimentos" (algunos de ellos comentados en mi post anterior) como H2I Institute, TED Education, Vidiowiki o tecnologías como Kno, o todas las que se muestran en este artículo.

Al mismo tiempo, en el último año, y debido a mi involucración vital con 24symbols, estoy muy metido en el ámbito editorial, aprendiendo cada día sobre un mundo apasionante. En una época de cambios debido a la llegada de tecnologías digitales que han cambiado muchos modelos de negocio, muchas formas de trabajar, y muchas maneras de gestionar la información y el conocimiento, existe una constante discusión sobre cómo todos estos cambios afectarán a los roles que actualmente existen: el editor, el distribuidor, el propio autor... uno de los roles de los que más se está hablando es el del bibliotecario y, consecuentemente, del futuro de las bibliotecas. ¿Cuál es el papel de un bibliotecario cuando los libros ya no son físicos? ¿Es internet la nueva biblioteca, y, debido a la desintermediación y los cada vez más sofisticados motores de recomendación, es el bibliotecario un trabajo en extinción? Un artículo de Seth Godin define muy bien lo que está ocurriendo, pero hay muchos otros puntos de vista a tener en cuenta.

¿Somos necesarios los profesores y los bibliotecarios?
Mi digresión tiene que ver con que empiezo a no ver muchas diferencias entre un profesor y un bibliotecario. Hasta ahora, las diferencias eran obvias: un profesor es un experto en una o más materias (al nivel que es necesario para cada curso) y ha de saber explicarlas y evaluar los conocimientos de los alumnos. Un bibliotecario es un experto en "libros", y ha de saber organizarlos adecuadamente dentro de un centro normalmente estático (una biblioteca) para el uso y disfrute de sus usuarios. Perdonadme, sé que estoy simplificando las cosas muchísimo, pero al final, es lo que hay.

Pero como escribía antes, ¿qué sentido tiene este par de roles en la actualidad? El concepto de profesor existe porque antes de las capacidades de comunicación a distancia, necesitábamos a alguien que nos pudiesen contar las maravillas que habían ocurrido o estaban ocurriendo en el mundo. Pero ahora, puedo aprender de la fuente directamente. Puedo ver vídeos de TED, o de la Khan Academy y, sencillamente, FLIPAR con todo lo que cuentan allí. Existen foros de prácticamente todo lo que se me pueda ocurrir donde disipar las dudas que pueda tener. Tengo acceso a planes de estudio de las mejores escuelas, los mejores institutos, y las mejores universidades del mundo. ¿Es, sinceramente, TAN necesario contar con un profesor en la actualidad? Desde un punto de vista personal, ¿qué aporto YO a mis alumnos del MBA Ejecutivo o del Máster de Diseño Industrial de Nebrija que no pudiesen obtener por su cuenta? Fijaos, desde el principio dejo claro que los conocimientos hay que diseminarlos, pero no queda tan claro que haga falta mucho más que el origen de esos conocimientos para hacerlo. Al final, la mayor parte de los profesores somos, la mayor parte de nuestro tiempo docente, meros conductores de conocimiento generado en otra parte. Por supuesto, doy por hecho que se necesita una comunicación para resolución de dudas, etc. Volveré a este tema más adelante.

Volvamos al bibliotecario. Sin tener que irnos al futuro, ahora puedo tener acceso a casi cualquier libro que se me ocurra desde mi ordenador, sin salir de casa, y a un sólo click. Desde ese punto de vista (y teniendo en cuenta los tipos de libros que muchas veces me voy a encontrar en una biblioteca), la mayoría de esos libros se encuentran gratuitamente en internet. Es decir, ya no necesito "sus paredes". Los criterios de ordenación, organización de la cultura se ven amenazados por algoritmos de filtrado colaborativo que utilizan la propia información provista por la masa de usuarios para permitirme buscar rápidamente y recomendarme obras. ¿Qué más me puede ofrecer una biblioteca?

Recuerdo la época en la que más tiempo pasé dentro de una biblioteca. Fue entre sexto y octavo de E.G.B. (lo que ahora sería sexto de primaria y primero y segundo de la E.S.O. en España), y me acostumbre a pasar un par de horas después de clase en la biblioteca del colegio, casi todos los días, con unos amigos. Allí hacía los deberes, y principalmente los trabajos escritos que me mandaban. Esto último era muy importante para mí. Desde el principio lo de hacer trabajos se me dio muy bien y me salían cosas "diferentes". Aprovechaba sobre todo el humor y que en aquella época no se me daba mal el dibujo, así que salían cosas como infografías de los viajes de Colón (antes de que supiese que se llamaban así :) ) o cómics sobre la vida de Felipe II o el resumen de algunas religiones orientales. Cogía ideas de todo libro que pasase por mis manos, incluso algunos que sorprendían a mis profesores, como "La Historia de Aquí" de Forges, o "El Libro Gordo de Petete"... de Petete, creo :) La biblioteca me permitía acceder a obras que no tenía en casa. La biblioteca me daba ese espacio tranquilo, casi espiritual. Y la ayuda de la bibliotecaria, una señora mayor de la que nunca supe su nombre, que de vez en cuando nos mandaba callar cuando mis colegas y yo nos poníamos a hacer ritmos :) pero que nos encontraba ese libro que necesitábamos.

¿Y si estuviese ahora en sexto de primaria? ¿Necesitaría pasarme por la biblioteca para algo? Hace unas semanas me preguntaban en una entrevista en el Reino Unido sobre el futuro de las bibliotecas. Mi respuesta fue muy (espero) respetuosa pero clara: si los bibliotecarios consideran sus bibliotecas como contenedores de libros y su trabajo como el control de éstos, el futuro es muy negro. Pero si las consideran como entidades de gestión y difusión del conocimiento, entonces creo que su futuro es más brillante que nunca. Como alumno de sexto de primaria, yo no necesitaría ir a la biblioteca a encontrar nuevos libros. Pero sí me vendría bien la ayuda de la bibliotecaria (aún con motores de recomendación y demás historias) para encontrar LOS libros que necesito y cualificarlos. Eso sí, puede que para eso, lo que ocurra es que esta bibliotecaria se encuentre en una red social como "experta", no sentada en una mesa de nogal rodeada de libros de papel en una gran habitación al final de un pasillo. Mis conversaciones con Olga y Rafael me dejan claro que mi visión de la biblioteca está anticuada, y que se están haciendo muchos esfuerzos desde hace años para que ese arquetipo se actualice. Desde luego que los bibliotecarios están en general preparados para tratar no sólo con información "de papel". Y también para, sea el formato que sea, encontrar, juzgar y ayudar al lector potencial o investigador a llegar de una mejor manera a donde desea.

Mi propuesta: el cuasi-homomorfismo entre bibliotecarios y profesores en el siglo XXI
Sí, eso es lo que creo. Los profesores y bibliotecarios tienen un único fin en la actualidad, aunque el camino sea diferente. Promover el aprendizaje mediante una adecuada gestión del conocimiento, y una motivación personalizada. Antes de hablar con Olga y Rafael, no veía ninguna diferencia entre ambos roles. Un profesor y un bibliotecario habrían de tener la misma capacidad de acceso a la ingente cantidad de información existente para poder filtrar aquella que sea necesaria para sus "clientes", los alumnos o usuarios que se les acercan. Habrían de ser capaces de motivarlos en muchos casos. Porque en esta época de sobrecarga de información, incluso la persona que se acerca pidiendo ayuda puede perder la atención y el interés en el momento en que lo que le contamos no le convence. Volviendo al tema que mencionaba antes de la educación "vía vídeos", mi propuesta no es que los alumnos lleguen a una sala sin profesores y se pongan a ver vídeos. El profesor tendrá un papel fundamental en la elección de esos vídeos, en dinamizar la clase y en comunicar los puntos fundamentales que se explican. Pero contará para ello con instrumentos hasta hace poco impensables: los mejores profesores del mundo explicando las ideas más profundas y las tecnologías más avanzadas de la mejor manera posible. 
Tras estas conversaciones con expertos, me encaja una definición algo más sutil. Ambos perfiles son "guías", pero mientras que un profesor traza el mapa del tesoro a encontrar, el bibliotecario es el que ayuda a resolver las pistas necesarias para llegar al tesoro. Y aún más, el bibliotecario puede haber trabajado conjuntamente con el profesor para trazar ese mapa, al ayudarle a encontrar "recovecos topográficos" que al profesor se le podrían haber escapado. 

Hace poco leí una entrevista a Julius Wiedemann, de la editorial Taschen, y lo definía muy bien. Las editoriales no compiten sólo entre sí, sino con Starbucks o Zara. Lo que está en pugna es el tiempo del cliente, que puede utilizarlo para tomarse un café, pasar una tarde de tiendas, jugar al Angry Birds o leerse un libro. Qué decida hacer en cada momento es una decisión personal, una decisión a partir de los intereses de sus colectivos más cercanos (familia, amigos, colegas) y una decisión motivada por sus prescriptores más cercanos. El profesor y el bibliotecario podrían convertirse en los "coaches" más importantes que pueda tener un joven en estos próximos años. Pero las reglas del juego han cambiado, y ni el profesor puede admitir el papel de "salir a la palestra a contar un rollo", ni, como decía antes, el bibliotecario puede admitir que se mantenga esa idea del señor o señora sentado en una habitación empapelada de árboles post-procesados a la espera de que algún incauto se equivoque de pasillo, a lo Hotel California.

2 comentarios:

pau dijo...

Hola, soy un seguidor de tu blog y me interesa siempre los temas que tratas. Sin embargo este cambio en los colores de letra y fondo me resulta muy molesto en la lectura. Lo digo sólo a título informativo, quizás le ocurra a más gente y decidas cambiarlo.

Un saludo!

Justo Hidalgo dijo...

Hola Pau,

pues muchas gracias por seguirme. Y, si las fotos de tu blog son tuyas, enhorabuena!!!

Tienes razón, me gustó cuando lo vi pero para posts largos no se lee nada bien. Voy a ver si encuentro algo más adecuado. Gracias por el comentario!

Justo