Sin embargo, me da la sensación de que la peor fuga de cerebros es la que no se produce. La del talento enorme de gente que sencillamente no alcanza ni un mínimo de su potencial. La de la gente que se queda en sus trabajos grises cuando podrían aportar tanto en tantos sitios. A veces por culpa "del sistema", la mayor parte porque hay vagancia, miedo o un "dejarse llevar"... que ya se sabe a dónde lleva.
No puedo atizarlos con el látigo. Yo también he tenido algunas de esas temporadas, sé que a veces es necesario parar para coger carrerilla. Pero hay tanto talento por aquí, que da rabia.
Ale.
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