11/04/2009

Yo de mayor quiero ser como Colin. D.E.P.

La chispa de la innovación la llevaba teniendo yo hace muchos años, pero si alguien la convirtió en una llamita a partir de la cuál empecé a leer de una manera mucho más constante, ese fue Colin Grindley. Empezó siendo mi profesor de inglés en Nebrija, alla por 2002, en unas sesiones que se impartían a profesores y personal de la universidad. Más que clases, eran conversaciones con un tío que era mucho más que un profesor de inglés. Un profesional con experiencia en multinacionales en gestión de equipos, en ingeniería mecánica y eléctrica... cada vez que hablaba con él me sorprendía con alguna experiencia. Y cuando me empezó a hablar de un tal DeBono y sus sombreros y su pensamiento lateral, se me abrió la mente. Empezamos a colaborar en alguna sesión de mis asignaturas de Ingeniería del Software, donde intenté mentalizar a mis alumnos de que la gestión de proyectos requiere de esa creatividad que Colin contaba de manera tan teatral y práctica.

Dejé Nebrija, pero mantuve el contacto con Colin. Comíamos cada mes o dos, y nos contábamos lo último que habíamos leído sobre pensamiento lateral, innovación... yo iba más por la rama de innovación de producto, él seguía encantado con los conceptos más de base, como los mindmaps o el pensamiento lateral.

El año pasado, íbamos a empezar a colaborar en temas de innovación y creatividad, aprovechando unos cursos de DeBono a los que él había asistido y lo que yo había aprendido en USA de estos temas. Pero no pudo ser, Colin empezaba a encontrarse mal. Me queda en el recuerdo una sesión que impartí el pasado enero y en la que él fue mi invitado especial. Como siempre, agudo como un hacha y manejando la clase como si se tratase de un escenario.

Unos meses después nos volvimos a ver, y ya estaba más cansado, pero con la misma pasión de siempre, y aún haciendo planes. En Julio hablé por teléfono con él por última vez. Le voy a echar mucho de menos, pero intentaré seguir con al menos la mitad de su pasión y la mitad de su alegría.

Os recomiendo que leáis el poema que su amigo y compañero, Liam Liddy, le ha dedicado.

Yo de mayor quiero ser como Colin

D.E.P.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Conocí a Colin como profesor de lengua inglesa en la Nebrija hace dos años. Al poco tiempo de estar con él fue fácil darse cuenta del tipo de persona que era y lo mucho que se podía aprender de él.
En sus clases el idioma tomaba un segundo plano para aprender cosas mucho más importantes.
Siempre afable y dispuesto, me enseñó que algunos miedos podían superarse afrontándolos, todo era práctica.

Nunca olvidaré a Colin y su "-Good afternooooon-", yo de mayor también quiero ser como el Sr. Grindley.