10/02/2009

Cómo piensan los innovadores

Andrew, un alumno del Master Executive de la Nebrija Business School, me envía este interesante artículo de Jeff Dyer de la Universidad Brigham Young, y Han Gregersen del INSEAD sobre un estudio en el que se han encuestado a unos 3000 ejecutivos considerados como exitosos y creativos, y entrevistado a unos 500.

Iba a ponerme a resumir el artículo que aparece en el blog de la Harvard Business School cuando me he topado con que Mario López de Ávila ya había hecho lo mismo, mucho mejor de lo que hubiese podido hacer yo, así que en lugar de perder el tiempo, os animo a leer su artículo.

9/30/2009

Saber hablar y saber escuchar. Si fuera tan fácil, la gente lo haría.

¿Cuántas veces nos hemos encontrado en conversaciones en las que no era tan importante lo que se decía, sino el hecho simple de poder decirlo? ¿Cuántas veces hemos tenido la sensación de que la única razón por la que estamos escuchando al de al lado es para intuir cuándo va a terminar, para saltar y decir lo nuestro?

Las habilidades supuestamente adquiridas desde pequeños de hablar y escuchar están generalmente, en un nivel mínimo. La gente no escucha, sólo oye; la gente no habla, sólo lanza palabras, tengan o no sentido, o tengan o no interés (quizá por eso nunca me han gustado las tertulias en las que todo el mundo habla de todo). De hecho, en mi evolución profesional, que me ha llevado de ser el típico técnico que habla poco y prefiere actuar, al profesional que ha de discutir temas, coordinar personas y explicar conceptos, me he sorprendido al escucharme decir cosas que no tenían gran interés, pero que "había que decir para que se supiese que estaba allí". Sí, así de patético.

Así que, para que no cometáis mi error, o, si ya lo habéis hecho, podáis mitigarlo primero y evitarlo después, hay un par de enlaces que me han parecido muy interesantes. Uno sobre cómo escuchar activamente, y otro sobre cómo hablar. Para más detalles, hay muchos tratados de psicología, pero empecemos poco a poco, ¿no?

9/28/2009

La innovación es algo más que "cosas molonas y nuevas": el concepto "Good Enough"

Vía La Pastilla Roja llego a un artículo de Wired sobre lo que denominan la "Good Enough Revolution", la revolución del "suficientemente bueno" (y añadiría, "y basta"), donde "el mito de la calidad" se queda en su justa medida. Algunos ejemplos, como cámaras de vídeo de 150 dólares con una calidad no tan buena como otras, pero suficiente como para subir buenos vídeos a YouTube, o cómo MP3, aunque no almacenaba la música con la fidelidad esperada por los estudios de grabación, fue una bendición para los usuarios que pudieron guardar miles de canciones en una fracción del tamaño necesario hasta ese momento. También encontramos, en la actualidad, ejemplos de aplicaciones web que, si bien no son tan buenas como sus contrapartidas de escritorio, resuelve los problemas necesarios a sus clientes.

Pero no estoy de acuerdo con esto de "la revolución" o con lo que dice Sergio de que no es necesario que el producto sea "innovador". Realmente esto forma parte de la teoría de la innovación. Se trata de conseguir una mejora 10x de uno de los parámetros, sin una pérdida exagerada de funcionalidad en el resto de los parámetros involucrados. Ese parámetro puede ser la prestación del producto, la eficiencia del usuario, o el precio. Si las  prestaciones perdidas no bajan del 80% (siguiendo la ley de Pareto del 80-20) o son mayores pero pueden ser aplicadas en un nuevo mercado (por ejemplo, el de YouTube), tenemos una innovación disruptiva que permite abrir nuevas oportunidades. El coste es un elemento de innovación más, y hay que sacar partido de él, teniendo en cuenta los "trade-offs" que nos impone.

A veces, sólo a veces, la justicia existe...

... aunque cueste ansiolíticos, tratamiento psiquiátrico y pasar del departamento de Licencias del distrito.