11/07/2008

¿Buen o mal momento para montar un negocio?

Es uno de los focos de discusión más típicos en los foros de emprendedores. En momentos de crisis, ¿quién estaría tan loco como para intentar montar un negocio? Mejor "apriétate los machos", agarra la silla para que nadie te la quiete y aguanta el vendaval mientras llegan tiempos mejores.

Y sin embargo, como nos recuerdan muchos, entre otros Paul Graham, los momentos de crisis son buenos tiempos para la innovación y la creatividad. Desde la generación del siglo de oro en España, hasta la creación de Apple y Microsoft en plena crisis del petróleo, grandes inventores corrieron grandes riesgos para obtener grandes beneficios (monetarios o no).

Quizá el tema sea que, en tiempos de crisis, no se puede hacer lo de siempre. No se puede abrir la misma tienda de ropa, ni la misma empresa de consultoría. Hay que pensar aún más profundamente qué es lo que realmente necesita la sociedad que nos rodea, y más aún en tiempos de escasez.

¿Puede ser la creación de productos que sean "good enough" (lo suficientemente buenos) para tareas que ahora cuestan mucho más, aunque no sean tan perfectos? ¿Puede ser el producto que un visionario encuentre como lo que la gente necesite cuando se salga de la crisis? ¿Y productos de ocio de bajo coste que sirva para que la gente pase mejor, y de forma diferente, estos momentos? Tanto que pensar... :)

11/05/2008

Creatividad controlada. Algo que también se aprende del deporte

Como las coincidencias también importan, estaba pensando en escribir un post sobre la creatividad en entidades muy burocráticas, cuando me he encontrado con este post de Eric Mussleman, sobre la creatividad en el baloncesto. Merece la pena leerlo, pero viene a decir lo siguiente: en un entorno donde la organización es primordial, la creatividad ha de existir a partir de una base consciente y explícita, que permita que, cuando fluya, lo haga de una manera exitosa.

En el baloncesto, esto significa que la creatividad en el juego ha de formar parte de los fundamentos enseñados desde el principio. Hay que saber botar con las dos manos, hay que saber dar un pases con las dos manos, un pase picado o un pase de béisbol, o cómo defender con el cuerpo y como flotar en casos de desventaja física. Pero también es necesario aprender a dar pases por la espalda, pasarse el balón entre las piernas, dar pases en el aire sin mirar...

Cuando de chaval empezaba a disfrutar esto del baloncesto, era la época en la que empezábamos a conocer en España a 'Magic' Johnson, Larry Bird, se despedía Julius Earvin (Dr. J!) y llegaba a la NBA un chavalín llamado Jordan. Así, mientras en el patio del colegio y en los entrenamientos del Canoe aprendía los fundamentos básicos, también me iba a la cancha por mi cuenta a entrenar una y otra vez las "chuladas" que salían en los primeros All-Star que transmitían en la tele, o en "Cerca de las Estrellas". Sólo así, cuando en un partido las cosas se ponían difíciles, un pase por la espalda desde debajo del aro podía llegar a un alero para intentar un triple ganador, o podía coger un balón un poco demasiado largo y, sin tocar el suelo, intentar anotar a aro pasado (otra cosa es que me saliese, pero eso ya es otra historia :) ).

Igualmente, y tal y como Sir Ken Robinson, uno de los mayores expertos mundiales en creatividad, defiende en este vídeo de TED, las técnicas creativas tendrían que formar parte del proceso educativo desde primaria... ¡y no sólo en el baloncesto! Pero siendo pragmáticos, ¿qué hacer en organizaciones en las que la base no existe? ¿Merece la pena hacer ese esfuerzo? Sin ser ningún experto en neurociencia ni psicología, está claro que los cambios son más duros a mayor edad. La resistencia al cambio es mayor, y la capacidad de aprendizaje, menor. Pero nadie ha demostrado que la resistencia sea infinita, ni que la capacidad de aprendizaje, nula. Cualquier mejora a ese respecto merecerá la pena, sin duda.

11/03/2008

El concepto de flujo: cuando sale lo mejor de nosotros

Mihaly Csikszentmihalyi es un investigador y profesor con un apellido imposible de aprender para mí, pero que lleva más de 30 años investigando sobre el concepto de "flujo" y su importancia en la creatividad e innovación.

El "flujo" se puede definir como ese estado en que uno es capaz de realizar una actividad con una máxima concentración y aprovechamiento óptimo de nuestras capacidades, olvidando el resto de temas que nos suelen distraer, y perdiendo la noción del tiempo.

En general, a las personas nos cuesta llegar a ese nivel. No es lo mismo concentrarse durante unos minutos que ser capaces de llegar a estar horas en ese estado. Pero puede ocurrir de repente, y en múltiples actividades: el estudio, la investigación, el trabajo, las relaciones personales (esa charla con amigos que dura horas sin que nos demos cuenta), o el deporte (ese partido en el que, sin saber por qué, todo sale bien, y no sólo eso, sino que el propio jugador sabe que todo va a salir bien).

En esta charla en, una vez más, TED (adivinad qué he estado haciendo últimamente :) ), el profesor Csikszentmihalyi resume las razones y conclusiones fundamentales de su investigación seminal, ampliamente explicada en su libro "Flow: The Psychology of Optimal Experience" (cuya lectura recomiendo, igual que otro libro suyo, Creativity: Flow and the Psychology of Discovery and Invention, más centrado en la creatividad per se).


Para alcanzar el estado de flujo, es necesario minimizar los aspectos mentales contraproducentes, y amplificar aquellos que nos permiten acercarnos a la concentración completa. Para Csikszentmihalyi, estos estados son, principamente:
  • Contraproducentes: relajación, apatía, aburrimiento, preocupaciones (por otras cosas)
  • Positivos: preocupación (por un tema concreto), ansiedad, excitación, control
El libro también dedica parte de su espacio a explicar cómo poder llegar a ese estado, aunque, evidentemente, no nos ofrece "recetas", ni técnicas concretas. Eso dependerá más de cada uno de nosotros.

Aunque, obviamente, es crucial entender que para llegar a ese estado en una actividad concreta, primero hay que llegar a un cierto nivel de capacidad. Como el profesor dice en la charla, por mucho que mueva mis dedos y me concentre, pocas composiciones van a surgir de un piano si no sé tocar.

En Google Scholar podréis encontrar artículos y documentos escritos por él mismo sobre estos temas.